¿Orgullo nacional?

Ya lo tenemos aquí: el anuncio de Campofrío llega puntual a recordarnos lo maravilloso del carácter español. Y yo, viéndolo un par de veces para captar todos los detalles, me pregunto: ¿seré el único que cree que es una verdadera basura? Me parece horripilante lo que se supone que hacen con ese mensaje diluido que se respira al ver el anuncio, donde un elenco de personajes reivindican lo orgullosos que están (o deberíamos estar) de ser españoles. Y cuando para ello sacan a Chiquito, a la Flores y a las gemelas esperpénticas, la cosa ya pinta mal. Sigue leyendo

Tócala otra vez…

La vida es una zorra enorme. La presión va en aumento. Cuando crees que las cosas van bien, llega otro revés. Pequeñas actualizaciones de un estado sempiterno que no merezco cambiar. Sigo mirando el capítulo de mi serie favorita, donde hoy un asesino en serie mata al rey de la metáfora, que se ahoga en su propio orín.

No sé por qué tengo que seguir aguantando la cuerda, si el peso que sujeta no se puede romper, y tanto da si se resquebraja. Yo tengo mi anillo. Mi tesoro. Mi precioso tesoro. ¿Conseguiré algún día no hacer referencias a Lord of the Rings? Lo dudo. Siento decepcionaros, pero no podréis conmigo. Soy bastante más fuerte que esa cuerda. Los pilares de la tierra aguantan.

Otra vuelta, dando un rodeo. Pronto llega la calma, de eso estoy seguro. ¿Algún médico en la sala? Un loco ha intentado atravesar mi armadura, y se ha roto la muñeca. La bella muñeca juvenil e idiota que solo sabe reír.

Cuando sujete con fuerza la cuerda y se rompa por la presión, el latigazo os lacerará la cara, y entonces lloraréis. Pero ya lo decía Gandalf, que no todas las lágrimas son malas.

Teoría del vagón

He abierto el portátil y, simplemente, voy a escribir. Sentado en una silla del aeropuerto, hay una cosa que te quiero decir: toda la noche estuve sin dormir… no, casi mejor no, no es muy original, ¿verdad? Me ha fallado el subconsciente ya que estoy con el iPhone y la música a toda pastilla, y justo sonaba esa canción. Levanto la mirada para ver como una chica de esas que tiene un cuerpo que quita el hipo pero cara de no haber chupado una polla en su vida pasa justo delante de mí, y observa el asiento que hay a mi lado. Se deshace de cualquier idea de sentarse allí y se desplaza un par de asientos más a mi izquierda, sentándose entre una mujer de mediana edad y un gafapastas de esos que pueblan el espacio cultural de Barcelona hoy en día. Me pregunto qué ha impulsado a esa chica a tomar esa decisión, y no otra. Supongo que no soy lo que llamaríamos un plato apetitoso, eso está claro. Anuncian mi tren. Sant Vicenç de Calders, via deu; Sant Vicenç de Calders, via deu. Casi mejor sigo luego, solo me faltaría perder el tren. Sigue leyendo

Calle mayor

Ando por una calle, larga, estrecha, entre una gran multitud. Sus rostros pálidos miran al frente, sus bolsas llenas de objetos. Una sonrisa se esboza en todos los rostros. Falsa sonrisa que pretende engañar un profundo agujero que no saben tapar. No quieren tapar. Y yo solo, en medio, sudando. Intento escapar, no hay callejones. Quiero pasar, empiezo a dar empujones. Me siento pequeño, todos son más altos que yo. Despierto, empapado en sudor. Otra noche más. Sigue leyendo