Historia para no dormir (VI)

CAPITULO 4: LA LLAVE

-Tenemos que abandonar inmediatamente el poblado!- chillaba Posmas, nombrado recientemente mi ayudante- si nos quedamos no resistiremos el ataque de media docena de cabecillas, y aun menos si dos mil zombis les apoyan-
el consejo, formado por todos los habitantes de Releer, estaba en una crispada situación; mañana un ejercito de zombis atacaría la ciudad y no tendríamos mas remedio que huir o defendernos, cosa muy difícil.
Nuestro grupo defendía la opción de quedarse, pues sería muy difícil que los zombis entraran en el poblado. El resto de los habitantes se respaldaban porque sabían que seis o siete cabecillas, también conocidos como Lord Zombi, estarían en la batalla.
Sea como fuese teníamos que empezar a hacerlo ya. Después de la votación los resultados fueron de once a favor de quedarse y trece en contra, pero como el jefe, que era yo, y el ayudante estaban a favor decidimos defendernos.
Los cuatro campesinos y cinco mujeres salieron en busca de dos mini catapultas que estaban en el campamento de los mercenarios y Lauranthalasa fue en busca de ramas para hacer flechas.
Yo, por mi parte, inspeccioné a fondo la habitación del alcalde y encontré, en un doble fondo de la pared, una caja cerrada con llave, cerrada con la llave que yo tenía. Abrí ansiosamente la caja y saqué un diario que, por lo que leí, trataba del acuartelamiento del alcalde. Me dispongo ahora a relatar parte de lo que yo leí:

“día 1º del acuartelamiento:
veo que has descifrado el enigma que te planteé en la carta.
Ahora me dispongo a relatar el duro acuartelamiento que estoy seguro vamos a sufrir dentro de poco. Esta tarde nos hemos encerrado en la alcaldía un nutrido grupo de hombres, mi mujer y mi hijo para repeler el ataque de esos mutantes. La aldea ha sido tomada por varias centenas de zombis y he enviado a la mayoría del ejercito a por ayuda de algún pueblo vecino. Mientras tanto he mandado sellar puertas y ventanas a mis aproximadamente veinte súbditos, todos guerreros. Tenemos comida para un mes y no creo que nos falte el agua, pero me preocupa que ese zombi inteligente encuentre la manera de entrar en el ayuntamiento.

Día 2º del acuartelamiento:
Hoy el hall ha sido invadido por los zombis, que han traspasado una ventana de esta sala. Hemos perdido a cuatro hombres, entre ellos mi mano derecha, Hans, quien tantas veces me ha salvado de un aprieto.
No creo que podamos seguir con esta estresante situación, mi mujer se esta volviendo loca y no puedo convencer a mi hijo de que no luche.
3:00 PM, después de hacer una cena liviana los zombis han acabado con dos hombres mas y han herido a siete. Tan solo quedamos, aparte de mi hijo, mi mujer y yo, siete guerreros en condiciones de luchar, además de los siete heridos.

Día 3º del acuartelamiento:
Esta mañana tres heridos se han transformado en zombis y hemos descubierto que si le clavas una lanza de madera en el corazón caen en una especie de hechizo que los mata hasta que el objeto de madera es retirado.
Seccionando los miembros heridos de los cuatro lesionados restantes hemos podido salvar a dos, por lo que los nueve guerreros han acabado este mediodía con ocho zombis, que hemos tirado fuera del ayuntamiento, sin poder evitar que otro hombre pereciese en el intento.
Aun no hemos tenido noticias del mensajero que envíe y empiezo a pensar que no saldremos vivos de aquí, además no es muy pro…

Día 4º del acuartelamiento:
Reemprendo la escritura de este diario después de estar siete horas sin poder hacerlo, debido a la sorprendente irrupción de los zombis en la sala en la que escribía ayer. Por eso el texto anterior está cortado. En la pugna mantenida para la recuperación del diario tres hombres han muerto y dos han sido heridos, pero al aplicar la técnica de la EMH, la Eliminación del Miembro Herido, los hemos salvado. Tan solo cinco hombres, tres de ellos con miembros amputados, están disponibles para luchar, por lo que mi hijo y yo tenemos que coger una arma y defendernos a cal y canto en la sala principal.

Día 5º del acuartelamiento:
Hoy hemos conseguido no luchar en todo el día, pero una cosa terrible ha pasado; un grupo de siete pájaros, al parecer zombis, han entrado en la habitación y nos han robado todas las flechas que poseíamos, tan solo una docena, por lo que a partir de ahora tendremos que combatir a los muertos vivientes con espadas.

Día 6º del acuartelamiento:
Ya hace una semana que estamos aquí recluidos y no recibimos ayuda, aunque al mediodía hemos oído ruidos de gente viva que luchaba en las puertas del ayuntamiento y mientras un soldado nos relataba lo que veía por una rendija que solo el podía utilizar los zombis han entrado en la sala y hemos tenido que luchar, perdiendo a cuatro hombres mas. Cuando hemos vuelto a cerrar las puertas los ruidos de dolor del hombre en la rendija nos indicaban que estaba siendo herido.
Cuando los ruidos han cesado el hombre nos ha dicho que una rata le ha mordido pero que ya se había cortado el dedo herido. También nos ha dicho, mientras descendía de la rendija, que había gente luchando contra muchos zombis en las puertas de la ciudad, aunque por los gritos parecía que hubiese mas gente.
Ahora el hombre esta bajando pero mi hijo se lo va a impedir!
Reemprendo el diario yo, el hijo del alcalde: Después de esto el soldado se ha dado cuenta de que he cerrado la rendija para que no pudiese bajar, pues he creído que sería mejor que no viese lo que iba a hacer: matar a mis progenitores. Mi padre ha intentado abrir la puerta para hacer un ultimo intento de salvar nuestra vida pero se lo he impedido, cerrando la puerta con llave y lanzándole al suelo, para atravesar a mi madre, con una flecha que tenia escondida en la túnica. Luego he cogido a mi padre y lo he matado con una espada. Ahora voy a acabar con mi vida con una daga, no sin antes esconder este diario en algún sitio seguro, esperando que nadie lo encuentro. También intentaré poner una nota en la mano de mi padre haciendo así un enigma. Que feliz seré en el cielo…”

El diario terminaba aquí, sin mas explicaciones, aunque estaba claro lo que pasó. Si ese maldito hijo no hubiese enloquecido ahora tres personas mas estarían vivas.
Cuando salí a la calle las dos catapultas ya estaban en sus sitios, exactamente al lado de las torretas, y había una pila de ramas que esperaban ser afiladas. Un grupo de siete personas había ido a por piedras con el carromato para las catapultas, aunque no creo que sean muy efectivas, pues las piedras no han parecido dar muy buenos resultados hasta ahora.
El consejo, aunque muy a regañadientes después de haber decidido quedarnos, se ha puesto en marcha y ya habíamos acabado la faena, en tan solo tres horas y poco mas.
Recogiendo bayas y frutas, además de cazar algunos animales y la comida que ya teníamos, estamos en posesión de provisiones para tres o cuatro meses, siempre y cuando fuese bien repartida. Para ello comisioné a Gina gerente de administración de comida y a Lauranthanasa de repartición de armas.
El día pasaba rápidamente y todo el mundo tenia, a pesar de la serenidad de la gente, los nervios a flor de piel.
Cuando la noche cayó sobre nuestras cabezas decidimos romper con los turnos y poner a dos vigías, uno en cada torre, para que vigilaran. En un par de horas Derek, el vigía de la torre, divisó unos tenues fuegos a dos millas en dirección al campamento, pero estaban acampados.
No pudimos distinguir a nadie por la zona, solo sombras, pero supusimos que eran los zombis, que esperaban al alba para atacar.
La noche transcurrió sin mas problemas, excepto el hecho de divisar otro tumulto de sombras, estas sin fuegos, que avanzaban a un paso considerablemente lento hacia nosotros, en dos horas llegarían.
El gentío empezó a prepararse para la lucha, cogió arcos, flechas, y se subió a las murallas, al lado de las torteas, en donde tres personas ya se habían apostado y cargado las ballestas gigantes que estaban recién arregladas.
El problema no serian las flechas, pues Lauranthalasa había hecho un trabajo increíble con las ramas y ahora teníamos flechas para acabar con ocho o nueve ejércitos…
La mayoría de la gente, preparada ya para luchar, esperaba silenciosamente el momento en el que tendrían que salir a luchar para ganar sus vidas… y también su libertad.
Una rápida ojeada me permitió ver a Thord, que estaba a mi lado con su antigua hacha de guerra, y a Lauranthanasa y a Gina, apostadas en la torreta este, con los arcos ya preparados. A mi izquierda había el clérigo de Mishakal y cinco mujeres con dagas, para cortar las extremidades con mordiscos y intentar salvar a los heridos. A mi derecha, entre Thord y un guerrero, se hallaba la mujer que quería luchar y imaginé que Jon y Derek estaban por allí también. Había, además de las dos mujeres del grupo, otros tres hombres que estaban con arcos dentro de las torretas. El resto de guerreros estaba a mi alrededor.
El tumulto de gente que venia del norte era claramente zombi, pues los vigías de la torreta, que a su vez hacían de arqueros, nos dijeron que eran un millar y tan solo había tres figuras que resaltaban, los cabecillas. El maldito Huba Guba nos había engañado y todo el mundo se alegró de la mentira y de la decisión de quedarnos allí luchando, aunque claramente la situación era deprimente pues tan solo éramos veinticuatro personas y ellos eran muchos mas. El grupo del este, que había acampado durante la noche, empezó a avanzar hacia nosotros pero estaba claro que no eran zombis, pues se comportaban de una manera demasiado inteligente como para serlo.
-Con un poco de suerte, dijo Thord en tono irónico- estos no querrán matarnos-
-no me vengas con ironías- comentó un hombre que estaba a mi lado- hoy será el día en el que moriremos-
Thord bajó la cabeza lentamente y estuvo en esa posición durante unos minutos, pensando en alguna cosa que esas palabras le habían hecho recordar. Al oír unas trompetas, provenientes del ejercito humano -entendiéndose humano como no zombi- el orco levantó la cabeza y me dijo unas palabras que me marcaron durante años, aun basándose en su sencillez.
-estas preparado para morir?- me dijo con una sonrisa no muy reconfortante- seguramente hoy lo haremos, como bien ha dicho nuestro compañero.-
yo solo tuve la suficiente moral como para responder con una sonrisa que dejaba entrever mi miedo ascendente.
Las tropas zombi avanzaban con un paso lento pero firme hacia nuestro querido pueblo, ahora convertido en alcázar. Una rápida ojeada a la base de la torreta me permitió ver que dos campesinos cargaban ya la catapulta oriental, con lo que supuse que los otros dos campesinos estarían encargándose de la otra arma de asedio, en este caso de contra asedio.
Pasaron mas de ochenta minutos y ya divisábamos a los zombis perfectamente, eran mas de un millar, como ya había indicado, pero esta vez divisábamos las caras descompuestas de nuestros adversarios. Realmente seria un combate duro, muy duro.
Todo el contingente zombi era, por supuesto, infantería, ni siquiera llevaban espadas o palos. Había un pequeño numero de muertos vivientes que, quizás por su habilidad en vida o por los deseos del cabecilla pertinente de los zombis de esa sección del ejercito, llevaban un palo tensado con una cuerda, que usaban, supusimos, como arcos.
De los tres cabecillas había uno que sobresaltaba por sus atuendos -no eran elegantes, ni tan siquiera combinaban, pero llevaba una túnica roja que no era un montón de harapos- además, los otros dos cabecillas parecían tenerle mas respeto. Huba Guba nos había dicho que no tenían un líder, aunque también nos dijo que el ejercito seria de seis cabecillas y dos mil guerreros, así que incluso comenzamos a plantearnos que a lo mejor todo el potencial zombi estaba ahí, y que la amenaza podría acabarse hoy.
De todas maneras, en pocos momentos las flechas empezaron a bombardear a el ejercito que a estaba llegando. La hora D, tan esperada, había llegado. Un combate a muerte, del que solo podía salir un vencedor, estaba a punto de empezar.

CONTINUARÁ…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s